Todo es parte de un proceso

En el previo a la semana inicial de esta temporada, tuvimos la oportunidad de intercambiar opiniones con Mariana Morales, una mega-aficionada a los Patriots, con quien analizamos tanto a los Dolphins como a los rivales y llegamos a la conclusión de que ambas franquicias estarían experimentando tiempos de adaptación.

Entonces se mencionó que mientras los bostonianos vivirían una reconstrucción a la ofensiva, donde la inclusión de un mariscal novato crearía sus subidas y bajadas, en Miami experimentaríamos con un grupo de entrenadores con la misión de desarrollar a los numerosos jóvenes que integran la plantilla de los Dolphins en la temporada 2021.

Sin embargo, algo en lo que hice hincapié es que, a la defensiva, los Patriots estarían recuperando piezas tras la situación de COVID, así como lesiones, por lo que los veía regresando al nivel de defensa que los ha puesto a pelear por el título en años recientes. Por supuesto que fallé al estimar que la defensa de Brian Flores mantendría el nivel mostrado en 2020 y que Miami no tendría problemas en juegos contra Jacksonville, Atlanta e Indianapolis. Pero creo que atiné al señalar que todo es parte de un proceso.

En su momento, he indicado que Tua Tagovailoa no venía adecuadamente desarrollado de Alabama, lo que podría implicar una alargada curva de adaptación. Incluso he hecho enfadar a algunos finatics cuando he manifestado haber encontrado durante algunos encuentros “miedo” en la mirada de Tua, cosa que hoy rectifico, ya que más bien mostraba una extrema confusión y frustración. Y es que algo que debe reconocerse que el joven pasador de  los Dolphins intenta hacer funcionar las cosas pese a todas las circunstancias, por lo cual, resulta comprensible que ante ciertas adversidades lo hayan llevado a confusión y frustración, ya que no es exagerado decir que Tua Tagovailoa ha estado jugando esta temporada, detrás de una de las peores líneas ofensivas en la historia de este deporte.

Ni como tackle, ni como guardia, Austin Jackson ha podido adecuarse cuando los rivales aplican la mínima variante, mientras Jesse Davis ha fallado miserablemente en su papel de tackle y el puesto de centro tras la lesión de Michael Deiter ha sido un completo caos. Todo eso, sin contar los esperados errores del novato Liam Eichenberg, quien ha sufrido para acoplarse como tackle a nivel profesional. Poco se entiende los motivos por los que Miami cortó a elementos que están teniendo mejor desempeño en otras escuadras y es claro que este es el principal argumento en contra del Gerente General y el grupo de entrenadores.

Sin una adecuada línea ofensiva, tanto el trabajo de los mariscales como los corredores ha sido complicado, especialmente contra equipos contendientes. Pese a esto, tras haber llegado a 16 partidos iniciados en la NFL, existe material suficiente para evaluar de manera justa la situación de Tua Tagovailoa.

A Tua lo seleccionaron como el mariscal franquicia para los Miami Dolphins en el Draft 2020, debido a la fortaleza mental mostrada y por aprovechar el enorme talento que tuvo a su disposición y la forma tan positiva en que logró recuperarse de lesiones, marcadores adversos y defensas complicadas. Sin embargo, como he manifestado en diversas ocasiones, contrario a otros jóvenes pasadores de la clase 2020, al hawaiano le tocó lidiar con situaciones demasiado ventajosas con un cuerpo de receptores y una línea ofensiva ridículamente superior a sus oponentes. Con ello, el tiempo habitual para hacer sus progresiones y las ventanas de pase solían simplificar en exceso el trabajo del pasador, limitando el desarrollo del mariscal.

Para hacer una comparativa justa, es como si preparásemos a un muchacho con la guía de preparación a secundaria y fuese a presentar su examen para acceso a la universidad.

No se entienda mal, no estoy en contra del joven pasador, pero expongo que, si bien Tua Tagovailoa trabajo impresionantemente en su cuerpo, agregando una apreciable cantidad de músculo tanto en piernas como en torso, era claro que pese a la preparación, aún le faltaba desarrollar bastantes aspectos técnicos importantes antes de empezar la temporada 2021.

Desde el colegial, Tua ha sido un pasador con gran toque más que un lanzador de misiles, por lo que algunos de sus pases no tenían la fuerza y la colocación necesarias para vencer a los defensivos de la NFL. De la misma forma, algunas lecturas se le complicaban, pues pocas veces las ventanas lucían adecuadas por la velocidad del nivel profesional. Además, en su segundo año en la liga, Tua estaría siendo parte de los experimentos para instalar un sistema ofensivo adecuado en torno a él, donde se aprovecharían la velocidad y las ventanas móviles, más que las situaciones de poner a pelear el balón aprovechando el físico de los receptores como se hacía en años anteriores.

La línea ofensiva terminó provocando un desastre al causar una lesión en las costillas que tuvo fuera del campo al joven mariscal por varias semanas y limitado de movimiento otras más. Pero Tua supo aprovechar ese tiempo para digerir más y más el libro de jugadas, cosa que no pudo hacer en su temporada de novato, donde en palabras del propio jugador, no alcanzó a manejar ni la mitad del libro, lo que limitaba sus opciones en el campo. Es decir, el tiempo que Jacoby Brissett sufrió intentando ciertas jugadas diseñadas a las fortalezas de Tagovailoa, le sirvieron al hawaiano para entender y ajustar, con lo que Tua creció y tras un par de malos partidos donde probó, falló, y corrigió, hoy maneja mejor la ofensiva.

Como he dicho, esta ofensiva está diseñada para explotar la velocidad de los receptores, pero requiere el adecuado trabajo de los linieros ofensivos, además del bloqueo tanto de alas cerradas como corredores, lo cual crea una situación que podría molestar a muchos aficionados.

En los receptores, parece obvio que Brian Flores está intentando no perder la paciencia con la fragilidad de DeVante Parker, Preston Williams, Will Fuller y Allen Hurns, pero creo que algunos han jugado su último partido como Dolphins. Ante eso, Tua ha tenido que lidiar con las ausencias de los supuestos receptores estelares e ir encontrando sincronía con otros. Además, dado que el sistema ofensivo que se está instalando requiere elementos explosivos como Jaylen Waddle o Albert Wilson más algunas piezas complementarias como Mack Hollins, parece inminente que el próximo año, Miami podría buscar un par de elementos que aporten calidad y durabilidad.

Ya que tocamos el punto de los objetivos para el pasador, debo expresar que soy fanático de Mike Gesicki el receptor, pero no coincido con quienes lo señalan como un gran ala cerrada, ya que su trabajo de bloqueo es tan tibio que no lo veo como un elemento ideal para el actual sistema ofensivo. Gesicki es un receptor magnífico que brillará contra defensas que no tengan un profundo que lo pueda cubrir, pero tal y como se ha mostrado en últimas semanas, es poco útil cuando enfrenta una asignatura adecuada.

Afortunadamente, Miami está encontrando lo que podría ser mejor solución a largo plazo. Durham Smythe tuvo un gran partido contra Carolina y dio cátedra de cómo se requiere jugar la posición de ala cerrada dentro de este sistema. Smythe bloqueó en la línea, a segundo nivel, sirvió de válvula de escape, apoyó pases pantalla y corrió excelentemente sus rutas, aportando recepciones importantes.

Creo que Mike Gesicki el receptor tiene un brillante futuro en Miami, pero Mike Gesicki el ala cerrada no tanto.

Algo parecido pasa con los corredores. Miami necesita un corredor elusivo que además de mover la roca, pueda apoyar bloqueos y recibir pases. Un papel tan integral será muy difícil de encontrar, especialmente en un sistema que irá complicándose semana a semana. Myles Gaskin está resultando solución para situaciones de corto yardage para anotar, pues en lugar de arriesgar a Tua, se está recurriendo a jugadas obvias por tierra donde se agrega a un elemento de gran tamaño como Christian Wilkins a manera de fullback.

Sin embargo, una sola jugada mostró cuan lejos está Gaskin de ser el corredor ideal para este sistema. El recién llegado, Phillip Lindsay jugó poco en su primer partido con los Dolphins, con apenas 12 acarreos para 42 yardas, pero aportó uno de los mejores trabajos de bloqueo por parte de un corredor cuando apoyó a contener la presión contra el mariscal, permitiendo que Tua conectase con Jaylen Waddle, produciendo una jugada de 57 yardas. Durante la conferencia de prensa al término del partido, Lindsay expuso que eso no requiere talento, todo lo que se requiere es determinación y esfuerzo, adoptando la mentalidad de un perro para decir “No voy a dejar que mi quarterback sea golpeado”.

Creo que eso debería ser grabado en los cascos de cada uno de los jugadores encargados de proteger al pasador.

En las últimas semanas se han manifestado varios aspectos que Tagovailoa no manejaba. Se desliza de manera más técnica para evitar colisiones innecesarias, pone mayor fuerza a pases en ventanas estrechas, especialmente en la zona roja, aprovecha las rutas externas e internas de mejor forma, mandando pases más complicados de anticipar y con mayor colocación y finalmente, aprovecha más opciones como válvula de escape. Aún comete al menos un error grave por partido, en este caso no asegura el balón tras un mal centro, causando un balón suelto que costó puntos antes del descanso.

De esta forma, en mi evaluación mantengo mi postura, Tua Tagovailoa tiene mucho por mejorar, tiene importantes limitaciones, pero sin dudas posee talento y una gran mentalidad, por lo que merece la paciencia para verlo triunfar en partidos relevantes.

Es parte de un proceso …

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