El Hula Bowl 2026, celebrado el 10 de enero en DeLand, Florida, se consolidó como una plataforma vital para prospectos que buscan asegurar un lugar en la NFL, destacando especialmente por un nivel de coacheo de élite con figuras como John Gruden, Jay Gruden y John Fox.
La temporada 2025 del Football Colegial ha terminado y en los próximos días estaremos presenciando una serie de eventos al estilo de juego de estrellas colegiales donde los prospectos a ser reclutados en el próximo Draft expondrán su talento y donde scouts, entrenadores y representantes del sindicato de jugadores entran en contacto con prospectos a jugar football a nivel profesional. Los más destacados de estos eventos son el Hula Bowl, el American Bowl, el East-West Shrine Game, y el Senior Bowl.
Las actividades del Hula Bowl dentro del Spec Martin Municipal Stadium en DeLand, Florida (al norte de Orlando) fueron el primer paso oficial del camino al NFL Draft 2026.
Si bien tras problemas por el COVID y habiendo probado su importancia, el evento que se desarrolló desde 1946 en Hawaii a manera de promoción para elementos de tierras remotas del Pacífico, hoy se lleva a cabo en la Florida, donde permite integrar muchos elementos de divisiones menores y jugadores que durante su paso por el Football Colegial tuvieron pocas oportunidades de mostrarse. La idea de este evento es invitar a un centenar de atletas a participar para mostrar su talento ante representantes de la NFL, UFL y CFL.
Como es tradición, en el Hula Bowl 2026, los prospectos fueron divididos en dos equipos: Kai y Aina.

El equipo Kai contó con Jon Gruden como Entrenador en Jefe, apoyado por leyendas como John Fox y Jack Del Río, mientras Aina fue dirigido por Jay Gruden, asistido por John DeFilippo y Ray Horton entre otros. Los equipos especiales de ambos equipos fueron manejados por Tom Amstutz, famoso por haber tenido grandes temporadas en la Universidad de Toledo.
El Hula Bowl dilató una semana, en una especie de campo de entrenamiento con algunas pláticas y al final de esa semana hay un partido. Si bien ese partido cual suele analizarse en exceso, no hay duda de que el corazón de estos eventos son las prácticas. Hay mil historias como la del corredor de los Dolphins, Tony Nathan quien narra lo poco preparado que estaba antes de participar en el Hula Bowl y que gracias a la retroalimentación de los entrenadores pudo entender donde y como mejorar su juego.
Bien dicen que “la fruta no cae lejos del árbol” y cada vez es más común encontrar prospectos con sangre de NFL, y un elemento que llamó la atención de la prensa durante el Hula Bowl fue Jalen Kitna, mariscal de campo de la Universidad de Alabama en Birmingham (UAB) e hijo de Jon Kitna, mariscal que jugó en Seahawks, Bengals, Lions y Cowboys. La situación es morbosa por los problemas legales que enfrentó Jalen tras ser acusado por pornografía infantil en 2022. Si bien los cargos fueron desestimados y una investigación forense revelo que no había material inadecuado en los dispositivos electrónicos del entonces mariscal de Florida, esta acusación obligó a que fuese transferido y ha complicado su carrera.
En el campo del Spec Martin Municipal Stadium, Kitna se mostró como un disciplinado mariscal capaz de manejar una ofensiva y aunque actualmente no está proyectado a ser reclutado, es un elemento que tendría en cuenta para desarrollarlo.
Quien si destacó por su precisión de pases fue el bigotón mariscal Jake Retzlaff de Tulane. Durante su participación en el Hula Bowl, se mostró certero, con excelente manejo de la bolsa y realizando progresiones completas para encontrar a sus receptores.
Un elemento que seguro pasó todos los filtros fue Corey Robinson II, liniero ofensivo de los Arkansas Razorbacks, quien demostró durante las prácticas una técnica muy pulida, lo que explica que pese a no tener la carrocería más impresionante, no haya permitido capturas desde 2022.
De entre los Playmakers del Evento, destacó Coleman Bennett, corredor de Kennesaw State, quien fue calificado como el jugador que más elevó su stock en todo el evento. Tras la salida de otros corredores, aprovechó el volumen de jugadas para mostrar una visión, paciencia y explosividad excepcionales, un monstruo en el campo.
El receptor Camden Brown de Georgia Southern posiblemente tuvo la mejor semana entre los receptores gracias a su combinación de tamaño, fluidez de movimientos y manos seguras.
Junior Vandeross III receptor de Toledo se mostró como una pesadilla absoluta en el slot. Y esto contrasta con lo que los analistas sabían, ya que aunque claramente es veloz y productivo como lo reflejan las 1,000 yardas en la temporada, sus 9 drops han sido señalado como un área crítica a mejorar.
La presencia física del mariscal Athan Kaliakmanis de Rutgers no pasó desapercibida lo cual aunado a su capacidad para manejar la presión en el bolsillo, han mejorado su augurios, proyectándose como un suplente confiable a largo plazo.
El receptor Kyle Dixon de Culver-Stockton sorprendió mostrando que sus ágiles movimientos se trasladan perfectamente al nivel profesional, y es que viniendo de una escuela pequeña, compitió al tú por tú con jugadores de programas grandes.
Durante el Hula Bowl, el talento reunido en las líneas ofensivas fue por mucho lo más esperanzador y profundo.
El guardia Melvin Priestley de Illinois destacó por su estilo agresivo al extremo. Aunque jugó como tackle, se proyecta como un guardia explosivo en la NFL debido a su capacidad para destruir defensores en el juego terrestre.
Los tackles Rasheed Miller de Louisville junto con Tristan Leigh de Clemson, fuero de los prospectos mejor calificados, destacando por su longitud y técnica de manos.
Un elemento que subió su valor fue el ala cerrada de Auburn, Brandon Frazier. Un jugador masivo con cuerpo de tackle y que mostró su capacidad como un bloqueador increíble, ideal para equipos que buscan reforzar su esquema terrestre.
Otro ala cerrada que impresionó por su potencial para hacerse de un lugar en el roster final de algún equipo fue Bauer Sharp de LSU, mostrándose como un receptor intrigante que además muestra voluntad para bloquear.
Entre los defensivos, el cazamariscales A.J. Pena de Rhode Island destacó a pesar de ser pequeño para la posición (6’2″), su producción de 43 capturas en su carrera colegial lo coloca como un especialista en pass-rush a seguir durante el Día 3 del Draft.
El explosivo esquinero Josh Moten de Southern Miss se confirmó como un auténtico playmaker, mostrando que no fueron suerte las 11 intercepciones que logró en los últimos tres años.
Otro esquinero que destacó fue Toriano Pride Jr. de Missouri. Pride mostró solidez en cobertura individual y parece haber corregido sus problemas de tackleo durante la temporada.
Larry Worth III de Arkansas es un jugador híbrido entre apoyador y profundo con talla (6’3″ / 226 lbs) que ofrece un valor inmenso en equipos especiales y versatilidad para jugar en múltiples posiciones defensivas.
El evento cumplió su objetivo de identificar jugadores que, aunque no son estrellas de primera ronda, tienen los intangibles y la competitividad para mejorar la parte baja de los planteles de la NFL.