A mi primer Touchdown

Hay una frase que me gusta mucho citar: “El deporte no forja el carácter, lo pone de manifiesto”, del periodista deportivo de origen estadounidense Heywood Hale Broun, la cual me encanta porque coincido totalmente ya que practicar un deporte te hace fuerte, pero la tenacidad, el manejo de la frustración, el no rendirse e intentarlo hasta que salga bien, eso es el carácter y eso no te lo da la práctica repetitiva, sino la formación que tuviste en casa.
¿Recuerdan la historia de Michael Jerome Oher? Es quien inspiró la película The Blind Side, la cual habla sobre un joven afroamericano con una vida dura, con una madre adicta, que carecía de atención, el cual fue adoptado por una mujer blanca que lo integró a su familia sin hacer distinción con sus hijos biológicos. Peleó para que su hijo adoptivo tuviera una buena educación y oportunidades. El chico fue seleccionado por los Baltimore Ravens en la primera ronda del Draft de la NFL 2009.
OK. No es un jugador de los Dolphins, pero es el Día de las Madres y él, aunque adoptiva, tuvo mucha. En la formación de jugadores de alto rendimiento, de deportistas destacados, las mamás son la brújula y el cimiento y no sólo por darles la vida, sino también porque son las primeras personas en creer en nuestras capacidades. Son quienes nos alientan a seguir nuestro sueño, son las que nos curan la herida y nos regresan a intentarlo de nuevo.
Definitivamente las madres tienen mención honorifica en la formación de talento y aunque no son quienes se llevan el trofeo al Jugador Más Valioso, sabemos que sin ellas muchas estrellas habrían terminado estrelladas.
Claro que también están la que no ayudan, las que crean seres humanos resentidos y frustrados, pero no todas nacen con la habilidad ni la enseñanza de saber que son las hacedoras de nuevas y mejores generaciones.


Y bueno tal vez en este punto se estén preguntando qué tiene que ver todo esto con el título. Pues resulta que hace cinco meses me convertí en madre de un niño al que en casa le decimos Rockdrigo y en el cual veo mil posibilidades, cientos de opciones de lo que podría ser, pero al final del día sólo deseo que sea feliz y siga sonriendo siempre.
Quiero compartirle mi pasión por los Miami Dolphins y que sepa que yo voy a estar ahí en su “lado ciego”, bloqueándole algunos golpes, todos los que pueda, pero también dejaré que reciba algunos confiando en que su carácter se revelará y sabrá reponerse para intentarlo una vez más porque creo en él, en quien se convirtió en mi primer touchdown. Feliz Día de las Madres Dolphins Moms.

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