Crónica de una tragedia anunciada

El pasado sábado, los Miami Dolphins del coach Mike McDaniel fueron categóricamente derrotados en Arrowhead Stadium, por marcador de 7-26, eliminándolos de la competencia por el título de la NFL.

¿Fue esto una sorpresa? No, los Dolphins eran desfavorecidos por muchos puntos y ningún vaticinio sensato fue colocado en contra de los Kansas City Chiefs, por mucho optimismo que se manifestase, ya que las cosas eran más que complicadas para un equipo fuera de su zona de confort e improvisando tantas cosas a la vez que lucía más que imposible.

La defensa tuvo que ajustarse a perder a demasiados elementos clave en las últimas semanas, teniendo que enfrentar el decisivo encuentro en el escandaloso y gélido estadio de los Chiefs, jugando diezmados, faltos de ritmo, con un grupo improvisado de apoyadores y con una secundaria tan parchada que resultaba incomprensible que Miami siguiese en la contienda al medio tiempo. La ofensiva de los Dolphins, tampoco funcionaría, pues la salud de Waddle, Hill y Mostert estaba muy lejos de ser adecuada y los defensivos de Chiefs, como tiburones oliendo sangre, fueron a diezmar a los elementos clave de los Dolphins.

A estas alturas de la temporada, es más que obvio que el antídoto para el explosivo ataque de los Dolphins es forzar a que Tua Tagovailoa no tenga un objetivo viable dentro de la ventana de 2.75 segundos de que salga la jugada, lo que vulnera la protección de la línea ofensiva y ocasiona todo tipo de pifias, resultando en series ofensivas muy deficientes. Los Chiefs de Andy Reid conocen de sobra a Tyreek Hill, y aunque tuvo una muy fortuita jugada grande que acabó en los únicos puntos de los Dolphins, el resto del juego lo maniataron atacándolo en la línea de golpeo y anticipando cualquier alternativa para involucrar al talentoso receptor. Sin Hill, con Waddle muy disminuido y con una línea defensiva local que supo resolver los tibios bloqueos de unos congelados Miami Dolphins, la inoperancia de la ofensiva cetácea acabó por sentenciar una derrota muy fácilmente prevista. En un afán por diversificar la ofensiva, se buscó involucrar a varios jugadores, pero las rutas improvisadas de los Dolphins simplificaron el trabajo de una joven y veloz defensiva secundaria de los Chiefs.

Mike McDaniel simplemente se quedó sin opciones para revertir esto, pues Tua nunca tuvo objetivos disponibles, la corrida no funcionó y no pudo hacer más versátil su ataque por la falta de fundamentos de algunos elementos en la parte más profunda del roster. Como ejemplo, el novato Brooks pudo ser parte de la solución, ya que, siendo un corredor con mayor carrocería, pudo ayudar acarreando el balón, pero su falta de eficiencia al bloquear o al desarrollar jugadas de tracción, lo hacía una opción demasiado limitada.

Ciertamente el frío fue un ingrediente imposible de manejar para el mariscal de los Dolphins y sus pases estuvieron tan faltos de precisión y toque, que una decena de los pases del zurdo parecían enviados por John Beck, lo cual no es de forma alguna un halago.

La frustración y el dolor de la derrota fue evidente en los jugadores y aficionados de los Miami Dolphins, pero más que quedarnos con la amargura, debe entenderse que este era un paso necesario para seguir creciendo. McDaniel logró conformar un explosivo ataque que deberá evolucionar en varios aspectos, para lograr la versatilidad y letalidad que se requiere en diciembre y enero. Queda claro que los Dolphins de 2024 tendrán muchos retos, pero hay grandes esperanzas en que, tras la experiencia de esta temporada, las cosas funcionarán.

A levantar la cara y estar pendientes de un montón de noticias y ajustes que se darán en los próximos meses.

Chris Grier, gerente general del equipo, ha dejado claro que el equipo no tiene dudas respecto a Tua y pretenden extenderlo a largo plazo, pero seguramente intentarán hacerlo de forma amigable con el tope salarial, para agregar los mejores complementos entorno al mariscal. Tua Tagovailoa no es tonto, sabe que es un mariscal de campo limitado en lo físico y que requiere soporte, por lo que es probable que llegue a términos económicos tales que permita asegurar ciertos jugadores para años posteriores.

De momento las mayores interrogantes estarán entorno a ciertas decisiones y situaciones que no están totalmente claras para todos, incluyendo agentes libres del equipo, prioridades para el draft y posibles ajustes en el cuerpo de entrenadores.

Empecemos por señalar los agentes libres no restringidos del equipo, que no son pocos: Salvon Ahmed (RB), Eli Apple (CB), Jake Bailey (P), Braxton Berrios (WR), Justin Bethel (CB), Elijah Campbell (S), Chase Claypool (WR), River Cracraft (WR), Raekwon Davis (DT), Deshon Elliott (SS), Jonotthan Harrison (C), Justin Houston (DE), Robert Hunt (G), Bruce Irvin (DE), Brandon Jones (S), Tyler Kroft (TE), Kendall Lamm (OT), Calvin Munson (ILB), Nik Needham (CB), Andrew Van Ginkel (LB), Christian Wilkins (DT), Connor Williams (OL) y Isaiah Wynn (OT).

Son tantos que no queda claro cuáles son las prioridades del equipo y ciertamente esto abre una serie de historias que serán discutidas en los próximos meses. Robert Jones (OL) será agente libre restringido y normalmente llegan a un acuerdo con el equipo.

Sin embargo, parece muy factible que Andrew Van Ginkle se mantendrá en el equipo, pues su lesión en el pie requiere tiempo, por lo que no podrá buscar acomodo en otro lado y tanto el jugador como los entrenadores estarían cómodos con el regreso del caza mariscales para la próxima temporada. Los futuros de los linieros Isaiah Wynn, Kendall Lamm y Robert Hunt también podrían verse destinados a regresar el año venidero, pues dieron buenos resultados, sin destacar lo suficiente para atraer ofertas extraordinarias de otros equipos. Si bien es parte del plan buscar un eventual sustituto para Tyreek Hill en el draft, ciertamente los receptores River Cracraft, Chase Claypool y Braxton Berrios, así como el ala cerrada Tyler Kroft son opciones para dar continuidad en el desarrollo del sistema ofensivo, por lo que seguramente habrá negociaciones con todos ellos. El profundo DeShon Elliot reencontró su nivel y podría llegar a un acuerdo satisfactorio para ambas partes, aunque no lo consideraría una prioridad para el diseño defensivo de Vic Fangio.

Quizá sea algo que los aficionados no verán con buenos ojos, pero Miami no negociará tan duro con Christian Wilkins y es muy probable que, a pocos minutos del límite, el mismo 20 de febrero, marcarán al talentoso tackle defensivo como jugador franquicia. Esto siempre y cuando no opten por dirigir sus esfuerzos en jugadores más cercanos al sistema defensivo de Vic Fangio y con menor valor de mercado. Dado que el tackle nariz Raekwon Davis no logró mostrar que se ajuste en el sistema de Vic Fangio, el egresado de Alabama no verá sus aspiraciones económicas cubiertas con Miami, lo que dadas las condiciones actuales, muy posiblemente forzaría a los Dolphins a valorar opciones que podrían incluir a tremendos tackles defensivos que se amolden al estilo de Fangio como: Jordan Elliott (Browns), D. J. Reader (Bengals), Leki Fotu (Cardinals), Derrick Nnadi (Chiefs), Justin Madubuike (Ravens) y Ross Blacklock (Titans).

Chris Grier, junto a Brandon Shore y Max Napolitano tendrán un complicado trabajo y deberán tomar en cuenta a los entrenadores al evaluar si usar el dinero en algunos de los agentes libres mencionados o competir (contra Vikings, Eagles y Colts entre otros) por Christian Wilkins, lo cual se complica considerando que se estima que los Miami Dolphins estarían de momento algo así como $42.9 millones por encima del tope salarial.

Del resto de los agentes libres es muy complicado especular, pues algunos como Connor Williams, Salvon Ahmed, Jake Bailey y Brandon Jones interesan al equipo, pero muy posiblemente encontraran un valor tan alto en la agencia libre, muy por encima de lo que Miami les ofrecerá. Por otro parte, elementos como Justin Bethel, Elijah Campbell y Nik Needham podrían quedar fuera de los planes del equipo con base en los resultados mostrados en el emparrillado.

Como ya se mencionó, el equipo está por encima del tope salarial, por lo que la reconstrucción requerida para la plantilla 2024 de los Miami Dolphins requiere que Chris Grier y su gente realicen varios movimientos para generar espacio bajo el tope salarial, lo que incluye cortes, canjes y renegociación de contratos para realizar extensiones contractuales o restructurar contratos, trasladando dinero a futuras temporadas.

Sin embargo, algunos movimientos no dependen exactamente de decisiones de la oficina central y entre los cambios que podrían venirse, destaca el posible retiro de Terron Armstead. El estelar tackle de los Dolphins firmó un contrato de 5 años por $75 millones en 2022, pacto que incluye bono por firmar de $12 millones y $34 millones en dinero garantizado. La restructuración pactada en marzo pasado movió parte de los bonos y salario base, convirtiéndolo en dinero garantizado. Si Armstead permanece en la plantilla el 16 de marzo (tercer día administrativo de la temporada 2024 de la NFL), sus $13.25 millones de salario se convierten en dinero garantizado. Si Terron se retira antes del 16 de marzo, Miami verán anticiparse $12.8 millones adicionales en bonos por firmar, actualmente repartidos en las temporadas 2025 y 2026. Con los $8.25 millones de su salario no garantizado, pero considerando los $12.8 millones adicionales, el impacto en el tope salarial por Armstead se incrementa si él no juega a $24.1 millones, que en resumen implica $3.5 millones adicionales si Terron no juega este año, sin opción contractual para que los Dolphins se escapen de pagar.

Por supuesto que, si esto ocurre tras el 1 de junio, los Dolphins reciben $9.25 millones en espacio bajo el tope, absorbiendo $11.4 millones en dinero muerto, conservando $12.7 millones de salario pendiente para la temporada 2025. No es una situación mucho mejor, pero esto podría ser lo más adecuado en términos del tope salarial.

Las primeras determinaciones de la oficina central de los Dolphins que conduzcan a cortes de jugadores probablemente incluyan a Emmanuel Ogbah, movimiento que liberaría $14.9 millones al ser cortado. Suena terrible, pero es parte del negocio de la NFL.

El caso del receptor Cedrick Wilson, quien no ha mostrado merecer su actual contrato y tras haber recibido la parte de dinero garantizado, es visto como un corte inminente para las próximas semanas por parte de los Dolphins, liberando $10.25 millones bajo el tope salarial.

En varios casos es complicado evaluar si se han cubierto las expectativas de los entrenadores, en especial con tantas lesiones. El caso del apoyador Jerome Baker es uno de los casos más complicados, pero la decisión de cortarlo representaría liberar cerca de $10 millones del tope salarial para 2024.

Otra dura decisión será el caso de Xavien Howard, quien a sus 30 años mostró un serio descenso en su productividad durante la temporada 2023 y no parece dispuesto a ceder un recorte en su pago para permanecer en el equipo. Los Dolphins podrían disminuir $18.5 millones de los $25.9 millones que impactará Howard en el tope salarial si cortan al esquinero tras el 1 de junio.

Además de cortes, las extensiones de contrato que muevan dinero de la temporada 2024 hacia el futuro son claves para resolver la situación del tope salarial. Una de las extensiones de contrato más factible es la del receptor Jaylen Waddle, quien podría brindar flexibilidad al equipo firmando una extensión que mueva parte de los $8.6 millones que hoy estaría impactando para 2024.

La extensión de Tua Tagovailoa es quizá la más delicada situación que deberá evaluar el equipo, ya que el equipo deberá decidir si el mariscal de campo es la solución a futuro del equipo y merece el contrato millonario. Más allá de lo que implica en términos deportivos (que será tema de otra columna), la extensión de Tua podría reducir cerca de la mitad los $23.2 millones que actualmente implica en el espacio salarial.

Afortunadamente para Tua y los Dolphins, tras todos los problemas por las conmociones sufridas durante la temporada 2022, que llevaron incluso a que el mariscal considerase el retiro, hoy la situación del oriundo de Hawaii parece centrarse en mejorar su juego y dar el paso que permita borrar el mal sabor de boca que dejaron los Dolphins el último mes.

Esto implica evolucionar en el manejo de la ofensiva, explotando la ofensiva y diversificándola más allá de Tyreek Hill y Jaylen Waddle, desarrollando sus pases para aprovechar elementos como sus alas cerradas y agregando a su repertorio algo de movilidad que evite limitar en exceso sus aportaciones por tierra.

Igualmente, si bien muchos visualizan a Miami reclutando alas cerradas, yo pienso que la posición para los Dolphins de Mike McDaniel implica mucha técnica de bloqueo, un entendimiento profundo del sistema y poder recorrer las rutas de forma eficaz, por lo que, más que agregar prospectos colegiales que estén desarrollados más como receptores que bloqueadores, considero que la continuidad de las actuales alas cerradas en el roster será vital.
En el Draft veo a Mike McDaniel reclutando un receptor que lleve al siguiente nivel a la ofensiva de Miami y eventualmente sea el reemplazo generacional de Tyreek Hill. Si bien la clase incluye talentos obvios como Marvin Harrison Jr., Rome Odunze o Malik Nabers, según he analizado, el prospecto que ajustaría en el actual sistema de los Miami Dolphins es Ladd McConkey de los Bulldogs de Georgia. Pero es enero y en el camino al Draft muchas cosas pueden cambiar.

Antes que el Draft, de hecho, para principios de marzo, Miami deberá realizar negociaciones para lograr reducciones o restructurar algunos contratos a fin de solventar la adquisición de talento en la agencia libre y el reclutamiento colegial. Lograr un acuerdo con Xavien Howard parece más que improbable, pero daría mucha flexibilidad al equipo pues en el mejor de los casos podría crear $14 millones de espacio.

Algo similar se buscaría con el contrato de Tyreek Hill, cuya restructura podría liberar hasta $18.4 millones, el de Jalen Ramsey que aportaría $13.3 millones, Bradley Chubb por $18.5 millones y en caso de no retirarse, Terron Armstead podría significar $12 millones adicionales.

Los Dolphins han empezado por firmar como elementos de reserva y futuros contratos a ocho jugadores que se suman al actual conjunto de 53 elementos, en camino a integrar el roster de 90 jugadores que el equipo tendrá durante la primavera y verano. Los recién firmados son Ethan Booner (CB), Quinton Bell (LB), Tanner Conner (TE), Ryan Hayes (OT), Chasen Hines (OL), Brandon Pili (DL), Braylon Sanders (WR) y Anthony Schwartz (WR).

Más allá de cambios estratégicos que disponga Mike McDaniel, otras situaciones que afectarán el curso de acción de los Miami Dolphins en los próximos meses estarán vinculados con la posible partida de ciertos miembros del staff de entrenadores, donde la multitud de cambios alrededor de la liga podría impactar a los Dolphins.

La semana pasada Carolina solicitó entrevistar al coordinador ofensivo Frank Smith respecto al puesto de entrenador en jefe de los Panthers. Smith es uno de los ocho candidatos que tiene contemplado ese equipo.

Empezando la semana, los New York Giants solicitaron entrevistar al coach de apoyadores Anthony Campanille como posible sustituto de Wink Martindale como coordinador defensivo en el staff de Brian Daboll.

Ninguno de los dos casos parece una partida inminente, pero es claro que el candidato más lógico para cubrir la salida de Frank Smith como coordinador ofensivo, sería Darrell Bevell, actual coordinador de juego por pase y entrenador de mariscales.

El caso de Anthony Campanille seguramente involucraría ajustes en el staff de entrenadores, posiblemente promoviendo a Steve Donatell, integrando alguien con afinidad al coordinador defensivo Vic Fangio, contratando alguien con experiencia en el puesto de entrenador de apoyadores en la NFL como Bobby King (Titans), Zak Kuhr (Titans), Frank Bush (Falcons) o Peter Hansen (Panthers) o incluso trayendo algún entrenador colegial de la posición como Robert Bala (Alabama) o Glenn Schumann (Georgia). Otra opción sería traer al actual entrenador de línea defensiva de los Hurricanes, Jason Taylor.

Finalmente, además de perder groseramente una ventaja de 3 juegos y perder el campeonato de la AFC Este con los Bills, los Miami Dolphins han perdido algo más. En redes sociales, especialmente en X (antes Twitter), el hashtag o etiqueta que había acompañado a los Dolphins #FinsUp ha sido ratificado como marca registrada de la cadena de restaurantes Margaritaville fundada por Jimmy Buffett, quien falleciese en septiembre pasado. Con esto, el equipo deberá buscar un nuevo hashtag oficial. ¿Cuál propondrían? ¿PhinsUp?

En fin todas estas y otras historias nos acompañarán durante los próximos meses.

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