El cautiverio Parte II

El biólogo e investigador francés Jacques Cousteau dijo una vez: “Ningún acuario, ningún estanque en algún parque marino, sin importar su tamaño, puede reproducir las condiciones del mar. Y ningún delfín que habita en uno de esos acuarios o uno de esos parques marinos puede considerarse normal”. Yo he sido fiel seguidora de este hombre. Con él conocí las “Maravillas del mundo marino”, sin embargo estoy muy consciente de que cometió varios errores en nombre de la investigación y el conocimiento.

Otra de sus memorables frases reza así: “nadie puede amar lo que no conoce”, y claro que es verdad, si no fuera por personas como él o como Ric O’Barry (ex entrenador de delfines y rescatista de cetáceos en cautiverio), probablemente no estaríamos tan enamorados de estos animales, pues no conoceríamos sus asombrosas capacidades.

 

En la entrega anterior hablamos sobre las condiciones legales de los lugares dedicados a mantener cetáceos en cautiverio. En esta continuación, hablaremos de los números. Datos concretos sobre esta situación, porque no todo es felicidad.

Cada año, se realiza una captura de 250 mil delfines, según datos de delfinio.com. Estos son atrapados con redes y en estas capturas no es la sutileza la que ocupan los cazadores para extraerlos. Los toman de la cola y de las aletas con pinzas cuando se resisten a ser capturados. Varios ejemplares son lesionados o mueren en este intento, debido a un shock, o ahogados en las redes durante la captura. Otros resultan heridos y abandonados en el mar, porque simplemente ya no son útiles. En otras ocasiones se separan las madres de las crías. Ello ocasiona una experiencia traumática y negativa para ambos, ya que la asociación entre la madre y su cría favorece el crecimiento y su relación con los demás miembros del grupo.

De los ejemplares capturados, solo el 50% llega vivo a su destino. Además, la reproducción de delfines en cautiverio no es un hecho frecuente. Sólo un pequeño número de delfines reproducidos en cautiverio han logrado sobrevivir y ninguno de ellos ha podido ser introducido al mar para vivir de forma libre.

Los delfines son criaturas sociales altamente inteligentes que viven en grupos, formando estrechos lazos con miembros de la familia. Para poner un solo delfín en un acuario, los captores pueden haber causado la muerte de cuatro de sus compañeros de su familia. Muchos delfines no sobreviven el trauma de la captura. De los que lo logran, el 53% muere dentro de los primeros tres meses de encierro. Los delfines cautivos también sufren y mueren de males intestinales, enfermedades relacionadas con el estrés y envenenamiento por cloro delos estanques donde los mantienen.

Si la vida de los delfines en cautiverio fuera tan relajada y feliz como se cree, estos animales tendrían una vida similar a los que están en su medio natural, sin embargo en la naturaleza un delfín vive alrededor de 50 años, mientras que en cautiverio tienen un promedio de vida de seis años.

Se estima que actualmente hay más de dos mil cetáceos en cautividad en 60 países. Es difícil realizar el cálculo ya que estos centros no suelen ser transparentes en cuanto al movimiento de sus animales y no contabilizan a las crías, cuya mortalidad precoz es más probable a edad temprana.

Sin duda este es un tema muy complejo y con muchas aristas a tratar, pero el fin de esta información es volvernos un poco más humanos, más conscientes, porque como dijo Carl Sagan: “es interesante señalar que, si bien se informa que algunos delfines han aprendido inglés (hasta 50 palabras utilizadas en el contexto correcto), ningún ser humano ha aprendido el idioma del delfín”.

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